Nací un viernes de febrero en Rauch, un pueblo tranquilo, en el centro de la provincia de Buenos Aires.
Después me fui a vivir a Mar del Plata y, con los años, me hice fotógrafo.
Hoy es 28 de marzo de 2026. Abril, nuestra pequeña rulienta, cumple nueve años. Estamos de nuevo en Rauch.
Ahora mismo estoy en un camino rural, buscando fotografiar un arbolito.
Busco un arbolito
para contar una historia.
No cualquier arbolito. Uno que pueda sostener un relato.
Es la hora del crepúsculo. La luz empieza a caer sobre los campos y el cielo se llena de naranjas y violetas.
La historia que quiero contar habla de un soldado y de un indio.
En la escuela aprendimos que el nombre de nuestro pueblo era en honor al coronel Federico Rauch, un gran patriota. Un héroe de frontera que había ayudado a combatir a los “salvajes” indios.
En esos años, la historia oficial era la historia. La verdadera.
Ni se nos ocurría pensar que pudiera existir otra versión.
Con el tiempo, esa imagen empezó a resquebrajarse.
Ya entrados los años 2000 surgió un proyecto —y luego varios intentos— para cambiar el nombre del pueblo por Arbolito.
La propuesta buscaba reconocer a Nicasio Maciel, conocido como Arbolito, un guerrero ranquel-mapuche que dio muerte a Federico Rauch en 1829, durante un enfrentamiento en territorio pampeano.
El proyecto no prosperó.
Pero el tema quedó sobre la mesa.
Por primera vez, la discusión se coló en las casas, en las aulas, en la plaza.
Uno de los divulgadores tempranos de este nuevo horizonte fue Osvaldo Bayer. Desde La Patagonia Rebelde y numerosos artículos y columnas, fue una de las voces más visibles en cuestionar las figuras de los “héroes” de la Conquista del Desierto.
Como era de esperarse, el proyecto abrió una grieta.
Hubo debates acalorados. Posturas enfrentadas.
En octubre de 2013, el Concejo Deliberante organizó una consulta pública no vinculante para conocer la opinión de los vecinos.
Se instalaron urnas en distintos puntos del pueblo durante varios días.
El resultado fue contundente:
2.088 votos en contra y 650 a favor del cambio de nombre.
Para muchos vecinos, la discusión no era sobre Arbolito, sino sobre lo que sentían que podían perder: la tradición, la identidad, el arraigo.
Otros lo veían desde un lugar más práctico. No querían tener que explicar, una y otra vez, que habían nacido en Rauch y ahora vivían en Arbolito sin haberse movido ni una sola cuadra.
El nombre no cambió.
Pero la pregunta quedó instalada.
Federico Rauch había sido un militar prusiano. Participó activamente en las campañas contra los pueblos originarios durante el siglo XIX, en la frontera sur de la provincia de Buenos Aires.
Aquí actuó bajo el mando del gobernador Martín Rodríguez y, más tarde, durante el ascenso de Juan Manuel de Rosas. Fue comandante de fuerzas de frontera y se destacó por su extrema dureza contra los pueblos pampas y ranqueles.
Existen registros históricos que lo describen exhibiendo cabezas cortadas de indígenas como trofeos, enviadas a Buenos Aires como prueba de su eficacia militar.
Casi doscientos años atrás, un 28 de marzo de 1829, a la hora del crepúsculo, una lanza atravesó el pecho de Rauch en la batalla de Las Vizcacheras, en el actual partido de Bolívar.
Rauch, al mando de un regimiento de caballería, perseguía a un malón.
Durante el combate fue derribado de su caballo.
El lanzazo lo dio un joven conocido como Arbolito, llamado así por su costumbre de esconderse entre las ramas de los árboles.
Con el tiempo, su figura se volvió simbólica.
Arbolito pasó a formar parte de los relatos que reivindican la resistencia indígena frente a las campañas de exterminio.
En la plaza Mitre de Rauch hay una gran escultura dedicada a él.
Lo muestra montado a caballo, con una lanza en alto y una mirada intensamente desafiante.
Está ahí, en el mismo espacio donde también se levanta un monumento a Federico Rauch.
Dos relatos
ocupando la misma plaza.
La obra fue realizada en 2015 por el artista local Marcial Flora. Trabajó con hierros y materiales de desecho, con una estética ruda y expresiva, acorde al peso simbólico de la figura.
Justo antes de que se apaguen los últimos naranjas y violetas del cielo, encuentro uno.
Podría haber servido de escondite para Arbolito.
Disparo un par de veces.
Consigo una imagen que me gusta.
Vuelvo rápido al pueblo a festejar el cumpleaños de Abril.
Meses más tarde entro, después de muchos años, a la municipalidad de Rauch, diseñada por Francisco Salamone.
En el hall de entrada hay un gran cartel vertical.
Lo leo.
SÍNTESIS HISTÓRICA
ESTE PARTIDO FUE CREADO POR LEY DEL 19 DE JULIO DE 1865.
SE DISPUSO EL TRAZADO DEL PUEBLO EL AÑO 1872.
PERPETÚA EL NOMBRE DEL CNEL. D. FEDERICO RAUCH,
MILITAR DE NUESTRO EJÉRCITO QUE ALCANZÓ GRAN PRESTIGIO
COMO JEFE DE FRONTERA POR SU HABILIDAD Y VALOR
EN LA GUERRA CONTRA LOS INDIOS.
MURIÓ EL 28 DE MARZO DE 1829
EN EL COMBATE DE LAS VIZCACHERAS.
LOS HIJOS DE ESTE PARTIDO HAN SERVIDO A LA PATRIA EN LAS GUERRAS DE FRONTERAS NACIONALES Y CIVILES.
A.MCMXXXV
DONACIÓN DEL MUSEO DE LUJÁN.